viernes, 10 de enero de 2014

¿QUÉ HACES MIENTRAS ESPERAS?

Bienvenido a la cola, ese inevitable momento de tu vida que difícilmente puedes soportar y que se repite día tras día. No hace falta que hagas nada, ni que aprietes ningún botón, la cola se activa sola en cualquier situación de tu vida, como ese atasco de tráfico interminable que sufres cada mañana o el tiempo que las agujas de tu reloj parecen detenerse cada vez que vas a realizar una gestión al banco y eso por no hablar de la cola diaria en las cajas del supermercado. En ese mismo instante te conviertes en un número más, carente de identidad y te dejas arrastrar por la impaciencia, la irritación, el malestar, la frustración y una serie de sentimientos encontrados que hacen que te desconectes de ti mismo y de la masa de personas que te rodean y que están esperando para el mismo fin que tú. Y en ese universo paralelo da igual lo que tengas, o quien seas, o que te la intentes saltar, tarde o temprano todos coincidiremos en un mismo punto en la vida: la cola.
Si reflexionas sobre este hecho, tal vez deberías entrar en comunicación con su dialéctica. La cola te está obligando a una parada forzosa, debes respetar esa señal de STOP y aprender a soltar y a relajarte, así que di adiós a las prisas y al estrés aunque estés a la cola otra vez. Experimentar la sensación de pararte es algo muy beneficioso para tu cuerpo y tu mente y te proporciona una mayor percepción del mundo que te rodea. Para pararte debes poner tu mente en blanco y eliminar cualquier tipo de pensamiento. Esta técnica se ha empleado en la curación de algunas enfermedades con gran éxito y el secreto está en que la sanación parte de ti mismo, cuando consigues parar tus pensamientos y experimentar la sensación de relax.
También puedes sacar mucho partido a tu tiempo de espera si en lugar de quejarte, activas tu cerebro y lo empleas en actividades útiles, como considerar aquellos aspectos de tu vida que te gustaría mejorar o repasar mentalmente los logros que has obtenido ese día y mostrar gratitud; también puedes buscar nuevas formas de resolver una situación complicada, sin olvidar que nunca es tarde para reinventarte a ti mismo y poner en marcha ese proyecto que siempre habías deseado realizar. Además debes desarrollar la paciencia, saber aguantar, esa cualidad que todos creemos tener pero que perdemos cada dos por tres.
Quizá uno de nuestros mayores problemas es, que nos pasamos todo el día en estado piloto automático, distraídos y conectados al móvil y a las redes sociales y no somos conscientes de nuestros propios pensamientos y emociones. Pues bien, la espera obligada de la cola te da la oportunidad de entrar en conexión contigo mismo (además de con tu Whatssap) y elegir tus pensamientos, de la misma manera que eliges qué plato tomar en la carta de un restaurante. Así puedes cambiar tus pautas negativas por creencias positivas. Si te fijas bien, puedes dar la vuelta a la situación negativa de la espera y convertirla en esa pausa diaria que todos necesitamos para tener un encuentro con nosotros mismos y curarnos del estrés diario que nos rodea.
Además de la cola tradicional que se produce en diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana, existe la cola existencial, referida al lugar en el que nos situamos a nosotros mismos en nuestra propia vida. ¿Alguna vez te has preguntado por qué no estás donde te corresponde? Tal vez sea porque te has olvidado de ti mismo y la mayoría de las veces sabes cómo satisfacer a los demás y luchar por causas ajenas, pero lo que tú piensas o sientes lo dejas aparcado, lo vas posponiendo para ese momento que sabes que nunca llegará y siempre te sitúas en el último lugar de tu existencia. De esta forma te alejas de tu propia felicidad porque te diriges al lugar opuesto a donde se encuentra.
Pero tú tienes el poder de cambiar la posición que quieres ocupar en tu propia vida. Es cuestión de revisar tus prioridades y de que decidas qué es lo más importante para ti, para eso debes escucharte a ti mismo y conocerte a fondo, así sabrás qué te hace feliz y lo llevarás al pódium de tu vida. En las primeras posiciones estarán tu tranquilidad, tu autoestima, tu bienestar y felicidad personal y al final de la cola aquello que deseas abandonar como la tristeza, la incertidumbre, la depresión o el miedo, que finalmente harás desaparecer cuando aprendas a controlar ese tipo de emociones, sin permitir que te lleven por derroteros que no quieres.
Recuerda que tú decides en qué lugar quieres estar. De ti depende ser el primero, el último o abandonar la cola. Puedes ser un mero espectador o tomar parte activa en tu existencia.
Cuando descubras el verdadero sentido de tu vida, te darás cuenta que la cola ya no existe, porque han desaparecido de tu mente los obstáculos que te impedían avanzar y verás claramente el camino que debes seguir para encontrarte con tu felicidad. Y así podrás comenzar a vivir plenamente, sabiendo que has encontrado tu lugar en la vida y tienes el universo ante ti con infinidad de posibilidades para ser feliz.