domingo, 17 de noviembre de 2013

LA PERSPECTIVA DE LA NORIA

¿Eres de los que se agobian con cada problema o los ves con cierta perspectiva? Esto me recuerda a una época de mi infancia en la que pasaba los veranos en un pueblo costero de Huelva con mi familia. Allí no conocía a casi nadie pues durante el invierno vivíamos en otra ciudad y cuando iba con mis padres y mi abuelo a pasar las vacaciones, los chicos del pueblo se reían de mí porque mi madre me vestía a la última moda de la capital y siempre desentonaba con la tradición del lugar y además, yo era más pequeño que ellos y todos me sacaban media cabeza. Quizá te parezca una tontería todo esto que te estoy contando, pero por qué será que para cada uno, su problema es siempre el más importante del mundo y para mí, mi mayor problema en esa época era no tener con quien jugar, ni con quien compartir mis lugares secretos o mi colección de canicas. Menos mal que tenía a mi abuelo. Siempre me he fijado mucho en él, pues ha sido un hombre de éxito en sus negocios y en su vida personal. Mi abuelo era un hombre muy ocupado, pero siempre tenía tiempo para mí y pasábamos juntos cada tarde charlando y paseando por la playa. En este pueblecito, lo más emocionante que sucedía en todo el verano era la feria que se instalaba con motivo de las fiestas del Carmen. Entonces el pueblo se llenaba de bullicio y miles de luces de colores de las atracciones invadían el cielo y le pedían permiso a las estrellas para compartir protagonismo en el firmamento. Mi abuelo me llevaba todos los veranos a la feria, íbamos de la mano él y yo y a veces también nos acompañaban mis padres, pero ellos no me dejaban subirme a ninguna atracción, pues al ser hijo único tenían miedo de que pudiera pasarme algo.
 
Sin embargo, cuando cumplí 10 años, ése verano me consideraron oficialmente "mayor" y por primera vez me dejaron subirme con mi abuelo a la noria. Yo seguía agobiado por no ser aceptado en la pandilla, sin embargo cuando me subí a la noria,  comencé a ver a mis padres y  a los chicos del pueblo alejándose y haciéndose cada vez más pequeños y a medida que iba subiendo a lo más alto, me sentía importante, como si el mundo me perteneciera y todos mis problemas quedasen atrás. Entonces mi abuelo me comentó algo que nunca he olvidado: "Cuando tienes un problema no puedes quedarte mirando el  problema desde el mismo lugar, necesitas verlo desde diferentes ángulos o perspectivas, es como cuando vas subido a la noria. Cuando te montas en la noria, comienzas a subir y vas dejando atrás el punto de partida, hasta llegar al punto más alto, donde te paras y observas todo lo que te rodea desde otra perspectiva,  para luego regresar al mismo lugar, pero cuando regresas sabes que todo ha cambiado,  porque has conocido nuevas formas de ver lo que te rodea y sabes que existe más de un punto de referencia, diferente al único que conocías. En la vida sucede lo mismo,  si te quedas parado ante un problema, nunca encontrarás la forma de resolverlo, pero si miras los problemas de forma global y desde otros puntos de vista, el problema se va haciendo cada vez más pequeño e irán apareciendo ante ti nuevas posibilidades, que te ayudarán a ver el problema desde  una nueva dimensión, que antes no habías considerado porque desconocías su existencia, y esto te llevará a resolver tu problema". Y así fue cómo, subido a la noria, mi abuelo me enseñó a hacer frente a mis problemas y a perder el miedo y cuando me encontré cara a cara con el grupo de chicos del pueblo, que segundos antes me habían parecido diminutos desde lo más alto de la noria, me atreví a unirme a la pandilla sin dudar y sin pedirle permiso al líder del grupo o temer que se rieran de mí y esta vez sí que me aceptaron. A partir de aquel verano formé parte de la pandilla de chicos y chicas del pueblo y nunca más volvieron a reírse de mí.
 
Así que cuando tengas un problema no te quedes atascado en el mismo lugar de siempre, dándole vueltas una y otra vez a lo mismo, mirándolo desde un solo ángulo e intenta abrir tu mente y verlo desde diferentes perspectivas, así te darás cuenta que existen nuevas posibilidades que te llevarán al éxito y que no habías visto antes, porque permanecías inmóvil en el mismo lugar.  La vida no sería vida si no estuviera llena de problemas, pero son éstos los que más te ayudan a crecer y a desarrollarte como persona. 

Cuando avanzas  y ves las cosas desde otro lugar, aparece ante ti una nueva dimensión y te das cuenta que todo encaja en tu vida. Así que, todo depende de cómo se miren las cosas. No hay blanco ni negro, ni una verdad absoluta, depende de cómo lo veas tú. Quizá hoy no puedas encontrar salida, pero no te quedes en el mismo punto, explora nuevos caminos y mira las cosas desde otra perspectiva. Tal vez de tu mayor problema pueda surgir tu mayor solución y felicidad en la vida. ¿Lo habías pensado?  Todo es cuestión de perspectiva.

 

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