jueves, 12 de septiembre de 2013

MAS ALLÁ DE TUS LÍMITES

Érase una vez una soprano con una voz prodigiosa,  un talento natural que había descubierto casualmente cuando era niña y era encerrada en un aula del colegio por su mal comportamiento. Como acto de rebeldía entonaba diferentes notas musicales y así fue cómo sus profesores descubrieron su enorme talento. Se formó en los mejores conservatorios de Austria. Con tan sólo 22 años ya era la soprano más importante de Viena. Cada vez que interpretaba su repertorio sobre el escenario era como si el tiempo se detuviese. Todos contenían la respiración y contemplaban extasiados el maravilloso espectáculo de fuegos artificiales que presenciaban sus oídos.
 
Sin embargo nuestra soprano no sólo era conocida por su extraordinaria voz, también era famosa por una extraña cualidad que habitaba en ella. Sólo podía cantar durante 6 meses al año, la primavera y el verano. Y no por capricho o extravagancia de diva. Sucedía que con la llegada del otoño su voz se apagaba lentamente, como si la inspiración dejase de formar parte de su propio ser y le abandonase, de la misma manera que los árboles dejan caer sus hojas y ven perder el colorido de sus ramas, dando paso a  marrones grisáceos y a naturaleza muerta. Así era cómo su garganta se secaba y era incapaz de articular palabra, ni tan siquiera podía comunicarse con los demás más que por señas o escribiendo en una pizarra. Los meses que duraba su silencio, otoño e invierno, los pasaba en su casa en soledad, contemplando álbumes de fotografías antiguas y escuchando música. Pero con la llegada de los primeros rayos de sol de la primavera su voz volvía a renacer y brotaba a toda potencia de las entrañas de su alma, convirtiéndose nuevamente en protagonista de las más bellas y aplaudidas óperas de Viena.
 
Nadie podía explicarse este fenómeno. Multitud de consultas de especialistas recorridas a lo largo y ancho del mundo. Análisis de sus cuerdas vocales, de su garganta, del tono de su voz. Ningún indicio. Ninguna señal. Todo parecía normal. Nadie sabía a qué era debido este problema. Y ella lo había aceptado en silencio, con amargada resignación. Seis meses de descanso para su voz y para sí misma.
 
Un día llegó a la ciudad un mago poseedor de la habilidad de solucionar cualquier problema, por extraño que éste pudiera parecer. Nuestra soprano era bastante escéptica, pero animada por sus amigos decidió visitarle. El mago la miró un instante y sin pronunciar palabra sacó una botella que contenía un líquido incoloro y le recomendó beber varios sorbos al amanecer, así su voz podría permanecer en ella para siempre. Pero no debía olvidar tomarlo ni un sólo día.
 
La soprano siguió el consejo del mago rigurosamente. Cada mañana bebía la fórmula mágica y casi instantáneamente recuperó su voz, a pesar de ser invierno. Un nuevo mundo se abrió ante ella. De permanecer enclaustrada en su casa de las montañas pasó  a ampliar su agenda de conciertos durante todo el año. Su presencia era requerida en todos los grandes acontecimientos. Recorrió el mundo sin descanso y su fama se extendió más allá de los límites de las fronteras de Austria.

Un día la soprano descubrió que la fórmula mágica se estaba agotando y tuvo miedo. Decidió visitar al mago. El mago le confesó que la fórmula era agua. Simplemente agua. Ella se quedó aturdida, incapaz de emitir sonido alguno. El mago le explicó que su único problema eran sus creencias limitadoras. En su mente había aceptado el hecho de no poder hablar durante los meses de frío y esta creencia le impedía articular palabra, cuando en realidad estaba perfectamente: "Cuando aceptas que existen límites cualquier posibilidad desaparece. El miedo se instaura en ti y eres incapaz de cambiar tú  misma o cambiar las circunstancias que te rodean.  Si alguna vez consideras que no puedes hacer algo por muy difícil que sea, abandona el NO PUEDO y conviértelo en PUEDO. Sólo debes creer en ello y confiar en ti misma, verás cómo se empiezan a abrir ante ti diferentes caminos y elegirás aquel que necesites para tu aprendizaje y crecimiento personal".  Y así fue como la soprano aprendió la lección más importante de su vida y recuperó su voz para siempre.

Y tú...¿Te pones límites a ti mismo?  ¿Cuáles son?. Todo lo que tu mente considera posible, se puede lograr. Tan sólo debes creer en ello e ir más allá de tus límites, donde tendrás acceso a todo lo que siempre habías soñado...Si lo puedes imaginar, lo puedes hacer realidad.