viernes, 12 de julio de 2013

LA ESPERA

Hace varias tardes, mientras aguardaba la llegada del autobús en la parada, me dí cuenta, que mi vida, durante largo tiempo, había permanecido en espera. Tan sólo el paso de los días parecía indicar que algo estaba transcurriendo…pero era solo el tiempo. Yo seguía en el mismo punto, agobiada, desilusionada…mientras las estaciones se sucedían y todo parecía girar a mi alrededor a gran velocidad. Hace un tiempo era yo quien quería parar y no podía, pero cuando las circunstancias te obligan a hacerlo, sabes que debes desarrollar nuevas habilidades, la primera de ellas, la paciencia. Todos decimos ser personas pacientes, pero no nos engañemos, en realidad no lo somos y con frecuencia pensamos que todo lo que merecemos debe llegar a nuestra vida de forma inmediata. Por eso, la paciencia es una de las cualidades más necesarias a fortalecer en cada ser humano.

Se requiere paciencia para sobrellevar una situación de espera, esa ausencia de momentos emocionantes en tu vida donde todo parece estar parado, como si formaras parte de una película de objetos inanimados donde lo única nota predominante es el sonido del viento. La espera, cuando es forzosa, se vuelve dolorosa. Sin embargo, si aprendes a desarrollar tu paciencia de una forma activa, te darás cuenta que es durante ese período, cuando se forman las cosas más importantes de tu vida, porque cuando das a cada cosa el tiempo y espacio necesarios, la espera se convierte en el motor de acción de tu vida y surge el encaje natural en el que todo cobra sentido y descubres que la espera es el mejor regalo que el universo te ha ofrecido para que te conozcas mejor a ti mismo y encuentres tu lugar en el mundo, avanzando al ritmo natural de tu propia vida.


En ese momento todas las piezas que conforman tu persona encajan y dejas de ser tu propio enemigo, porque sabes dónde puedes llegar y dónde están tus propios límites. Aprendes a potenciar tu equilibrio y a permanecer despierto, porque cuando esperas, sabes que en cualquier momento puede producirse el pistoletazo de salida y debes estar preparado y en posición de salida, porque la carrera puede comenzar cuando menos te lo esperas. 

Si te das cuenta las mejores cosas de nuestra vida ocurren durante la espera, como le sucede a cada mujer cuando espera emocionada el nacimiento de su hijo o cuando realizas un largo viaje y aguardas el momento de fundirte en un abrazo con tus seres queridos o cuando esperas la salida de la nota del último examen de tu carrera, que te prepara para ese mágico instante que cambiará toda tu vida. Es cuestión de tiempo el que te olvides de un amor no correspondido, de una desilusión o de un pequeño fracaso que nunca será una derrota y es la espera la que te hará ver las cosas con una perspectiva que desconocías y la que te ayudará a crecer como persona y a que adquieras la madurez necesaria para empezar una nueva vida.

Para esperar lo mejor de la vida debes aprender a “saber esperar” y estar preparado para recibirlo, de esta manera te darás cuenta que todo sucede en tu vida cuando debe suceder y que no podía producirse ni un segundo antes, ni un segundo después. Cuando aprendas el lenguaje de la espera y te encuentres en sintonía con su melodía, encontrarás la felicidad en una nueva felicidad que sientes nacer en tu interior y vivirás cada día experiencias enriquecedoras que cambiarán la percepción que tenías del universo y si todo aquello que esperas, lo deseas a su vez con fuerza y convicción y creyendo en ti mismo, ten por seguro que cada nuevo amanecer estarás más cerca de aquello que un día llamaste sueño y que a día de hoy, se ha convertido en tu vida.