martes, 16 de julio de 2013

EL BASTÓN

Esta tarde mientras hacía deporte en un parque observé a una pareja de ancianos que caminaba lentamente de la mano y a su vez cada uno de ellos iba apoyado en un bastón. Entonces me di cuenta de que casi todos pensamos que tenemos muchos años por delante para caminar con autonomía e independencia  y sin embargo no somos conscientes de que, la mayoría de las veces, vivimos pegados a un bastón.

Un bastón es un elemento que nos permite apoyarnos cuando no podemos caminar por nuestro propio pie. Nos ayuda a ganar estabilidad, a sentir equilibrio. Pero más allá del objeto físico que conocemos, todos vamos sujetos a bastones invisibles que se convierten en una prolongación de nuestro propio ser. Ese bastón puede ser dependencia de otras personas, pensamos que sin ellos no somos nada; también nos agarramos fuertemente a nuestros miedos, a nuestra inseguridad y eso nos impide levantarnos y tomar decisiones importantes en la vida. Pero, pase lo que pase, tú no te quieres soltar.
El pasado es otro bastón, a veces te aferras a él tan fuerte, que eres incapaz de vivir el momento presente. Y eso por no hablar de la incertidumbre, ese bastón enemigo que se transforma en garrote y te castiga a caminar sin estabilidad. Cuando nos agarramos demasiado fuerte y los bastones echan raíces en la tierra, ten por seguro que ya no volverás a recuperar la confianza en ti mismo y entonces los bastones ya no son bastones, son espadas, porque se vuelven contra nosotros mismos.
Ha llegado el momento de que pierdas el miedo, de que abandones el bastón y aprendas a caminar de nuevo. Si retrocedes a ese momento de tu infancia en el cual el mundo se abría ante ti, te darás cuenta de cómo aprendiste a caminar.  Lo hiciste porque no temías nada, ni siquiera a ti mismo. Tu interés por lo desconocido era más fuerte que tu temor a caerte, de lo contrario nunca habrías abandonado el regazo de tu madre. En esa etapa de tu vida no conocías la infelicidad, ni la tristeza, ni el miedo, ni la inseguridad...y eso te daba alas para caminar por todas partes, incluso por el cielo.

Debes recuperar ese momento en el que eras el rey del universo. Sabes que siempre puedes contar con un bastón, pero no te engañes, no lo necesitas, puedes hacerlo por ti mismo. ¿Por qué no aprendes a caminar de nuevo?